La próxima campaña de maíz comenzará con un escenario más ajustado para los productores argentinos. Después de un ciclo marcado por una superficie récord y una elevada producción, las primeras proyecciones para 2026/27 anticipan una reducción del área sembrada, en un contexto de menor rentabilidad, costos elevados y dificultades asociadas a la sanidad del cultivo.
Según las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el área destinada al maíz podría ubicarse en torno a las 10,4 millones de hectáreas, unas 600.000 menos que en la campaña anterior. La reducción sería del 7,3%, aunque el cultivo conservaría una superficie históricamente elevada a nivel nacional.
La situación también tendría su correlato en La Pampa. La provincia alcanzó alrededor de 750.000 hectáreas sembradas de maíz durante el último ciclo y, de acuerdo con técnicos consultados por la BCR, ese nivel podría haber marcado un techo para la superficie destinada al cultivo.
El escenario económico aparece como uno de los principales factores que deberán evaluar los productores antes de definir la próxima siembra. El aumento de los costos de producción, los combustibles y los fletes impacta especialmente en las zonas más alejadas de los puertos, donde el traslado de los granos representa una parte importante de la estructura de costos.
A esto se suma el impacto de la chicharrita del maíz y las enfermedades asociadas a la plaga. Si bien el sector cuenta actualmente con mayor conocimiento para enfrentar el problema sanitario, los tratamientos y las estrategias de control también representan costos adicionales para los productores.
La rentabilidad del cultivo se encuentra así en el centro de la discusión. Con márgenes más ajustados, parte de los productores podría optar por reducir la superficie de maíz y destinar esos lotes a otros cultivos, principalmente soja.
La Pampa llega desde una campaña récord
El posible freno a la expansión del maíz adquiere una dimensión particular en La Pampa porque llega después de una campaña con resultados excepcionales.
Las lluvias registradas durante el ciclo anterior permitieron mejorar las reservas de humedad y acompañaron el desarrollo de los cultivos. La producción provincial de maíz se encaminó así hacia un récord, con una estimación cercana a los 4,9 millones de toneladas.
En distintas zonas de la provincia se registraron además rindes destacados. La región norte, que incluye departamentos como Maracó, Chapaleufú y Quemú Quemú, se ubicó entre las áreas de mejor desempeño, con lotes que alcanzaron resultados particularmente elevados.
Pero el agua también tiene un límite. Si bien las buenas reservas hídricas constituyen un factor favorable para el inicio de una campaña, los excesos prolongados pueden generar complicaciones para el maíz. El anegamiento reduce el oxígeno disponible para las raíces, frena el desarrollo de las plantas y puede provocar pérdidas importantes de rendimiento.
En una provincia donde históricamente la falta de humedad ha sido uno de los principales condicionantes de la producción, el escenario obliga a encontrar un equilibrio. Las lluvias pueden mejorar las perspectivas de una campaña, pero los excesos puntuales y prolongados también pueden convertirse en un riesgo para los cultivos.
Una campaña con varias variables en juego
La campaña 2026/27 comenzará, entonces, con varios factores que deberán ser evaluados por los productores pampeanos: el comportamiento de los precios, la estructura de costos, los fletes, la evolución de la chicharrita, las reservas de humedad y las condiciones climáticas durante los próximos meses.
Para La Pampa, el desafío será sostener parte del crecimiento alcanzado por el maíz durante los últimos años en un contexto económico menos favorable.
El dato nacional marca una posible retracción de unas 600.000 hectáreas, pero en la provincia el interrogante será cuánto de las aproximadamente 750.000 hectáreas alcanzadas en el último ciclo podrá mantenerse durante la próxima campaña.
